Experimentando con mi simulador llegué a un descubrimiento, por decirlo suavemente, interesante.
Desde que existe el airsoft, para tunear réplicas AEG se aplica aquella fórmula para calcular la relación óptima entre el volumen del cilindro y el volumen del cañón, la que da el mejor aprovechamiento de la potencia del muelle para un peso de bola determinado:
relación = 7.5 × peso_bola² + 1.55
En las réplicas montadas según esa relación todo funcionará estupendamente, pero aparecerá ese «compression-bounce» del que ya escribí antes. Y es que, justo antes del final del recorrido, la potencia del muelle ya no es lo bastante fuerte para oponerse a la presión acumulada en el cilindro – y el pistón retrocede unos milímetros antes de volver a arrancar y golpear la cabeza de cilindro. Ahí la energía se convierte en el sonido que oímos como golpe del pistón.
Dándole vueltas a cómo evitarlo, descubrí que si se coge un cilindro con el port en un punto muy concreto, bastante por debajo del volumen que da normalmente esta fórmula, se produce un efecto interesante: el pistón entonces asienta suavemente sobre la cabeza de cilindro, en vez de golpear contra ella. El resultado es una réplica más silenciosa – no muda, porque el golpe no desaparece del todo, sino que, como veremos más abajo, se retrasa y se suaviza.
Tres zonas
Observando la gráfica de la energía de la bola frente al volumen del cilindro, vemos tres zonas: una roja con volumen demasiado pequeño, una estrecha azul que llamé zona «Quiet», y la verde, la zona «Regular». Junto a la energía de la bola tracé también la energía total del golpe del pistón (todos los impactos hasta que se calma, incluido el retardado), porque solo juntas se ve lo que de verdad pasa.
En la zona roja el volumen es demasiado pequeño: el aire no llega a absorber la energía del muelle, el pistón golpea la cabeza a plena fuerza (¡más de 2 J!), y a la bola le tocan migajas. Ahí no hay nada que buscar.
Lo interesante empieza en la frontera con la zona azul. Ahí el colchón de aire delante de la cabeza de cilindro detiene el pistón casi a la perfección, blando – pero la historia no acaba ahí: la presión acumulada en el cilindro empuja el pistón hacia atrás mientras la bola sigue en el cañón. Parte de esa energía vuelve al muelle, y parte se pierde por el camino en fricción y calor. Cuando la bola sale y la presión se descarga, el muelle empuja el pistón de nuevo hacia delante y este – ya por segunda vez – se posa sobre la cabeza. Pero ese segundo golpe ya no lleva el impulso completo del muelle, solo lo que quedó del rebote, así que es más silencioso que con el tuning regular: en mi configuración de prueba unos 0,19 J, frente a los 0,22 a 0,33 J que lleva el óptimo clásico. El precio de ese silencio son unos 0,1 J de energía en la bola.
La pega está en que en un caso real ese punto es difícil de clavar. Depende de bastantes parámetros difíciles de medir con exactitud (como, por ejemplo, el volumen dentro de la cabeza de cilindro y del propio nozzle – la longitud de ese «paso muerto», que es crítica para este tuning), de la dureza del sorbo e incluso de pequeñas variaciones en el instante en que la junta de la cabeza de pistón «agarra» y empieza a crear compresión. Y la gráfica muestra también por qué un fallo sale caro: la zona azul es estrecha, y justo a su izquierda hay un muro – el golpe pega un salto de golpe y la energía cae. El resultado es una réplica que trabaja más silenciosa, pero cuya energía es menos consistente que la de una réplica ajustada con tuning clásico – de lo que además me convencí experimentalmente.
Por otro lado, en la zona regular verde tenemos el óptimo clásico, donde la curva de potencia es bastante plana, así que las variaciones de los parámetros citados arriba entre dos disparos no afectan tanto a la energía de salida – pero a cambio el golpe del pistón se oye más.
Cómo la busca el Auto-Tune
Por eso el Auto-Tune del simulador ofrece, junto al tuning estándar (energía máxima), también un Quiet tuning: recorre las posiciones del port y encuentra el punto en el que el golpe total del pistón es el más silencioso – sumado sobre todos los impactos, incluido el de retorno retardado.
Y a propósito no pone la recomendación justo en el mínimo. El mínimo del golpe se sitúa pegado a ese muro, así que hasta un pequeño error al taladrar el port o en el volumen muerto medido podría lanzarte al otro lado. Por eso existe un «Port safety margin»: el port recomendado se desplaza del mínimo un margen prefijado (por defecto 1 mm) hacia el port más grande – lejos del muro, al lado suave de la curva. Esa seguridad cuesta apenas unos pocos mJ de golpe, pero protege de un fallo caro. Junto a la recomendación, el Auto-Tune imprime también la sensibilidad [J/mm] – la pendiente de ese mismo muro – para que sepas exactamente en qué se apoya ese margen.
Siendo realistas, esa zona Quiet se podría aprovechar usando un sorbo duro, una junta ideal y un cilindro que se engrasaran con regularidad.